…va a ser esto:

Sumad velocidades, hamijos. Y esto es así SIEMPRE, no un pico ni una excepción. Y la conexión, de lo más normalita aquí; ninguna excentricidad ni nada especialmente caro.
A partir del viernes se acabó lo que se daba :/

A lo tonto a lo tonto, esta conversación de Gmail que tengo con Eduardo (Mr Heston) ya pude ser galardonada con el Epic Win Award en la categoría de emails de Gmail.
Dado el hito que supone esto, he hecho una captura para mostrar al mundo cómo han ido evolucionando los lulz y cómo Google dio en el clavo con el tema de las conversaciones en GMail. Sé que le importa a aproximadamente el 0% de los que vayan a leer esto, pero qué coño.
PS: Lo que dije el 23 de noviembre no es lo que parece, lo juro.
Como administrador de sistemas informáticos, aunque este tipo de cosas ya me las conozco, nunca dejan de sorprenderme.
Foto de un incidente encontrado ayer (20/6/06) en el puesto de una usuaria que se quejaba de que su memoria USB no funcionaba correctamente.
Mi duda ahora es, ¿a qué hora cierran el internet por las noches? Tendré que bajármelo a algún disquete.
No hace mucho posteé la exquisita y real historia de la humanidad e hice la promesa de que postearía otro video sacado del mismo sitio y que os ayudaría a entender los entresijos del universo y nuestra existencia. Aquí está:
Ahora sólo hay que unir lo aprendido y alcanzar la iluminación
Estoy encerrado en mi habitación, acojonado, con la esperanza de que la muy puta no llegue a entrar aquí. Es demasiado grande y repugnante para compartir suelo con ella, demasiado resistente y contumaz para tenerla a menos de diez metros. Nos hemos logrado cargar a su compinche pero el jodido anticristo sigue suelto. Buargg, ascazo.
Os pongo en situación: estábamos tan ricamente haciendo la cena un compañero de piso y yo, a punto de terminar y con la mitad de la comida en la mesa del salón esperándonos, cuando en un jodido segundo una PUTA CUCARACHA de cuatro dedos de largo ha aparecido de debajo de la encimera y ha recorrido tres palmos hacia un tupper con comida. En un segundo, tres palmos, true story.
Me he acojonado de lo lindo, y no penséis que soy una niña; soy de los que opina que cualquier animal que no sea un mamífero da grima, y que los insectos cuanto más lejos mejor, pero tengo cierta tolerancia. No es que vea una mosca y me entren angustias ni nada parecido, pero ME CAGO EN DIOS, VAYA ABERRACIÓN DE LA NATURALEZA HA SALIDO DE DEBAJO DE ESA ENCIMERA.
Al ver salir semejante bicharraco he dado un paso atrás a la voz de “ostia puta, vaya amiga nos acaba de salir de ahí”, pero todavía no había logrado hacer balance de la situación cuando OTRA HIJA DE LA GRAN PUTA MUTANTE HA SALIDO DE DEBAJO DEL MUEBLE Y HA VENIDO HACIA MÍ con tal velocidad que si se hubiera pegado contra el cubo de la basura se habría chafado ella solita. Pero no lo ha hecho, entre otras cosas porque no había ningún cubo de la basura en su trayectoria.
Con ese panorama, con enormes insectos asaltando nuestra cocina con tácticas de GEO, en un momento de delirio he estado a punto de dejar encerrado al otro chico con esos dos demonios insectiles, para evitar que salieran fuera, pero se conoce que él también acababa de perder toda la masculinidad que le quedaba y no lo ha permitido y ha venido detrás de mí. Cobardes, sí, pero enteros. Además, necesitábamos descansar y pensar en las opciones que teníamos.
Pic not related.
Llegados a este punto, he de decir que esta casa es bastante lol, porque el pasillo tiene el suelo como tres centímetros por encima del nivel del suelo de las habitaciones. Debieron poner la madera del pasillo por encima del suelo anterior, sin quitarlo, y esa diferencia se nota. Al cerrar las puertas, no queda resquicio por debajo debido a ese cambio de nivel y por lo tanto en principio no debían haber salido las dos criaturas del averno. La teoría tras nuestra acción tenía lógica, esto es así.
PERO AH, ERROR, ESA PUTA PUERTA NO CIERRA, así que a pesar de nuestros esfuerzos una de ellas ha logrado salir, contrayéndose y deslizándose, esquivando nuestras patadas, y se ha ido pasillo abajo, hacia la habitación que está al final. La hemos perseguido unos metros pero la hemos perdido de vista enseguida, en cuanto se ha metido en la oscuridad. Terror.
Por otra parte, la primera cucaracha que había hecho acto de presencia seguía en la cocina, en la encimera, haciendo esa mierda que hacen los insectos con las antenas, balanceándolas hacia los lados y tal. En cuanto hemos vuelto a por ella, se ha echado a volar siempre consideré que las cucarachas no volaban, pero por lo visto SÍ hasta lo alto de pared, justo encima de la puerta.
Armados con un bote de insecticida y con una zapatilla, tras mucho esfuerzo y una extraña persecución por el pasillo nos la hemos logrado cargar. Con medio cuerpo chafado, rociada de insecticida y con todo nuestro odio depositándose sobre ella, la muy puta TODAVÍA TENÍA FUERZAS para mover el medio cuerpo que le seguía funcionando e intentar salir de ahí. He estado a punto de echarle unas fotos pero me aterraba que la que seguía suelta se me colara en la habitación, así que no he ido a por la cámara. Además hubiera sido un poco grotesco, la verdad.
Otro pic not related.
Y en fin, aquí estoy. Hemos buscado a la otra, pero no hemos dado con ella. Las ventanas están abiertas, así que lo más seguro es que se haya ido… pero puede que siga aquí. Por si acaso he cerrado mi habitación a cal y canto, y he dejado las zapatillas cerca de la cama para poder defenderme si ese jodido soldado universal logra entrar aquí.
Me pica todo el cuerpo. Cualquier sombra, cualquier roce, hace que me ponga en alerta, y estoy dispuesto a defender mi territorio con sangre y sudor. Una de mis mayores pesadillas es quedarme dormido con la boca abierta y que un bicharraco así se dé un paseíto por el interior, y no pienso dejar que ocurra nunca.
…Y lo que más me jode es que el miedo a esta clase de cosas sea cultural. Jamás estaré tranquilo con una cucaracha épica subiéndome por la pierna como sí lo estoy cuando lo hace una mosca, pero hasta que no aprendamos de una puta vez que las cucarachas existen en todas partes, y que no hacen casi nada, nuestros hijos y nuestros nietos heredarán nuestros miedos y seguirán sintiendo un mal rollo del copón cada vez que un bicho medianamente grande asome la cabeza. ¡No es que me den miedo los bichos, la sociedad me ha hecho así! ¡Gñé!
P.S: Guiller, es posible que haya un bichillo un poco grande en tu habitación…
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