“Pángǔ pasó miles de años encerrado en el huevo hasta que se sintió inquieto y decidió salir, así que rompió la cáscara del huevo y ocurrió algo maravilloso: la parte más clara del interior subió y formó los cielos, mientras que la parte más oscura cayó y formó la Tierra. El dios Pángǔ se quedó en medio, con la cabeza rozando el cielo y los pies sobre la Tierra. Después fue creando el resto del mundo: cuando Pángǔ lloraba, sus lágrimas formaban los ríos y los mares; si Pángǔ soplaba, su aliento se transformaba en los vientos y las nubes…”

Después de todo esto me pregunto que pensaría Pángǔ ahora acerca del Apophis…
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— Aquí amamos las itálicas y las rayas m —
Feed de los comentarios. Publicado a las 23:18h. Guardado en Venada artística
Joder.
#1 | Mr Heston
17/03/2007 | 1:09