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Los videojuegos y yo

La primera videoconsola que tuve fue la SuperNintendo, que fue un regalo de fin de curso allá por el año 92 ó 93. La videoconsola venía con dos mandos y el Nintendo All-Stars, un cartucho que recopilaba el Super Mario Bros., Super Mario Bros. 2, Super Mario Bros. 3 y The Lost Levels. Jugué decenas de horas, pero no me llegué a pasar ninguno. De aquella época recuerdo que mis padres jugaban al Mario, y que a la videoconsola todavía le llamábamos maquineta (”¿puedo ir a jugar a la maquineta?”). Después ha pasado a llamarse plei o pleiesteishon.

Poco tiempo después, allá por el año 95, compramos el Izzy’s Quest for the Olympic Rings, cuyo personaje era Izzy, la mascota de Atlanta ‘96. No era un gran juego.

La SNES todavía está en casa, con sus mandos, sus cables y los dos cartuchos funcionando perfectamente. La monté hace poco para que mi hermana jugara, pues me pareció correcto que se iniciara en los videojuegos como se hacía antes, y no con tanta mierda de gráficos detallados y encanto mínimo, pero hizo lo que hice yo en su momento: echar una partida de vez en cuando, pero no darle demasiadas vueltas al asunto. Ahora, mi SuperNintendo vuelve a estar criando polvo.

En las navidades de 1997 nos regalaron la PlayStation, con dos mandos y el juego El Mundo Perdido, bastante mediocre, pero que en su momento me dejó totalmente anonadado. No se podía grabar la partida, y la única manera de pasárselo era jugando horas y horas hasta que obtenías un código que permitía cambiar de dinosaurio y continuar pasando pantallas. Los gráficos eran en 3D, pero el movimiento de los personajes era en dos dimensiones. Por supuesto, no me lo pasé entero, pero sí que probé todos los dinosarios gracias a los códigos que saqué de alguna revista. El mando DualShock todavía no había salido, por lo que los dos mandos que venían con la consola eran los anteriores, los que no tenían champiñones.

Aproximadamente a la vez de que la PlayStation entrara en mi casa, Sony lanzó en Europa el mando analógico, Dual Analog. El primer juego que lo soportaba fue el Rally Cross, que compré poco después, aunque cuando lo hice fue junto con el DualShock y no el Dual Analog (ver diferencias). Fue el primer juego que realmente me vició. Me lo pasé entero, y guardo un grandísimo recuerdo de él.

Tras Rally Cross fueron cayendo decenas de juegos, desde el mitiquísimo primer Grand Theft Auto hasta el glorioso Metal Gear Solid, pasando por maravillas como el primer Tomb Raider, el segundo, el Tekken 3, el Final Fantasy VII, el Silent Hill o el Driver, y por mierdas como el Mundiales: 98 o el Formula 1 98, entre muchos otros. En definitiva, me dejé varios cientos de miles de las escasas pesetas de mi paga en videojuegos, pero reí, me emocioné, sufrí y disfruté como nunca

Pocos años después, no sé si en el 98 o en el 99, nos regalaron una Game Boy Color junto con el Tetris DX y el Silvestre y Piolín. El Tetris, ultra adictivo, y el Piolín, entretenido. Al poco compramos el Pokemon Rojo, aunque era la versión de Game Boy (sin color).

Vendí la PlayStation a un amigo por unas miserables 5000 pesetas. Fue uno de los grandes errores de mi vida.

Pero la vendí porque para aquel entonces ya tenía la PlayStation 2. Me la regalaron en las navidades de 2000, aunque la teníamos comprada desde antes de que saliera, gracias al sistema de reservas que montó Sony en previsión de la posible alta demanda. Junto con la PS2 venía un disco de demos que exprimí antes de comprarme el primer juego, que fue el gran TimeSplitters, que llegó a casa acompañado por el Dynasty Warriors 2 que compró mi hermano. Posteriormente llegaron más juegos, que pese a no ser tantos como en PlayStation, hacen una buena colección de la que estoy orgulloso.

Hace poco me hice con una PSP, con el Metal Gear Acid y el Burnout Legends. Son juegos espectaculares, increíbles para ser de una portátil. Tras ellos me compré el GTA Liberty City Stories y el Tales of Eternia.

Eso sí, en PC he jugado intensamente en toda mi vida a menos de una docena de juegos: Constructor, Max Payne, Need for Speed Underground, Monkey Island, Indiana Jones and the Fate of Atlantis, y un conjunto de juegos de hace más de 10 años tan sorprendentes como lamentables (Mega Race uno de ellos: espectacular). Las consolas de Microsoft no me llaman mucho la atención, pero tampoco diría que no si me regalaran una. Estuve a puntito de comprarme una Sega Dreamcast, pero al final no lo hice.

En definitiva, tengo más de medio centenar de títulos originales, la gran mayoría juegos populares, que en su momento fueron fáciles de conseguir y que incluso hoy en día son fáciles de encontrar en eBay o mercadillos, pero de los que en su momento disfruté como nunca. No tengo ningún juego japonés de importación ultra raro, ni tengo todas las consolas de Nintendo, ni los juegos con magia que los gafapasta se empeñan en idolatrar despreciando el resto, pero estoy contento con las consolas que he tenido. Los mejores tiempos los pasé con la primera PlayStation, pero supongo que fue el conjunto de vida despreocupada con grandes juegos los que lo hicieron posible. Hoy en día hay juegos muy buenos, pero ninguno (en ninguna plataforma) logra hacerme sentir los momentos que pasé frente a la televisión en aquellos años.

No logro entender a la gente que menosprecia a los que disfrutan con su PlayStation 2, jugando al GTA o al Need For Speed sin mayor preocupación. En la jerga de este mundillo se les suele llamar casuals, despectivamente. Hoy en día parece ser que jugar a la PS2 a juegos medianamente populares es igual a ser un simple o a tener 13 años. Existe mucha gente que no es capaz de comprender que la gran mayoría de las personas disfrutan echando unas partidas a juegos que no requieran el esfuerzo de concentración y aislamiento del exterior que requieren algunos juegos, y que les da igual manejar a Mario o al negrata del GTA:SA. Y no por ello disfrutan menos, ni merecen ser denostados. En fin, son meditaciones mías respecto a los fanáticos de Nintendo o Microsoft.

Ahora estoy a la espera de que salga la nueva Nintendo con su novedoso mando, y la PlayStation 3. Pero no penséis que soy un frikazo por jugar tanto: tengo amigos y me gusta salir los fines de semana, estudio y no soy un psychokiller dispuesto a matar a mi familia catana en mano. La televisión se empeña en pintar a los videojuegos como una fuente de psicópatas y asociales, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, se ganan reflejos, habilidad manual y capacidad para hallar diferentes soluciones a un mismo problema. Y está demostrado científicamente (en el antiguo Brand New Blog puse alguna noticia relacionada).

En conclusión, los videojuegos son una parte más de mi vida, como puedan ser las casas donde he vivido o los coches en los que he viajado, a los que tengo gran cariño y que me han ayudado a ser la persona que soy ahora. Y como este final me ha quedado tan innecesariamente almibarado, he de decir que sois todos unos hijos de puta (sí, ahora sí que es un buen final).

P.D: ¿Cuál es vuestra historia?

Mr Heston

• Publicado por Mr Heston
el 8 de April de 2006.

2 comentarios

• Publicado por Mr Heston
el 8 de April de 2006.

2 comentarios

Feed de los comentarios. Publicado a las 0:22h. Guardado en Videojuegos

Mi vida con los videojuegos comenzó antes de que tuviese una propia consola. La primera referencia que tengo es con mis vecinas, que tenían una NES. Mi padre, por entonces (y ahora), no confiaba mucho en los videojuegos y me pasaba cuando él no estaba o buscaba cualquier excusa para poder jugar, sobre todo al Super Mario Land 3, que es uno de los juegos por el que mataría poder volver a jugar y pasármelo.

Cuando la mayoría de los niños ya tenían consola u ordenador para jugar, yo me tenía que contentar con mis vecinos, tanto del portal de la derecha como el de la izquierda, puesto que en mi casa no aceptaban los videojuegos. Hasta que un día mi abuelo me regaló la Game Boy. Por fin tenía una consola, aunque mas pequeña y de menores prestaciones, pero eso me daba igual. Me vino con el Super Mario Land 2 y el genial e inimitable Tetris, al cual sigo jugando hoy en día cuando ?descomo? (así que en efecto, juego todos los días). Después seguí con los juegos de Street Fighter II, Tintín en el Tibet, Mario Golf, etc que aun conservo. Un fatídico día me robaran la mochila del colegio en unos vestuarios cuando no estaba, donde desafortunadamente se encontraba mi querida Game Boy (a los pocos días apareció la mochila con todos mis libros y deberes menos con la Game Boy). Fue entonces cuando mi hermano y yo nos compramos cada uno una Game Boy Pocket, mas plana, mayor pantalla y mejor definición. Seguimos aumentando nuestros juegos.

Pero por fin llegó EL DÍA. El día en que ahorramos para comprarnos la Playstation. También me fundí el disco de demos hasta que nos compramos el Die Hard Trilogy y el ISS Pro (el abuelo de los Pro Evolution, del cual estoy orgullosos de tener). Poco a poco fuimos aumentando los juegos pasando por los imprescindibles: Metal Gear Solid, Final Fantasy VII y VIII, Tekken… Fue una de mis mejores épocas. También revendimos nuestras Game Boy Pocket (no me acuerdo por cuanto) y adquirimos dos nuevas y relucientes Game Boy Color con el Super Mario Land y el F1 Championship, a las que luego añadiría el Pokémon Plata y demás.

Pero aun estaba lo mejor por llegar: la Playstation 2. Mi primer juego fue el Devil May Cry, y como aun no tenia Memory Card, pues me pegaba mis buenas viciadas. Seguí aumentando mi colección de juegos con mis favoritos: Metal Gear Solid 2 y 3, Final Fantasy X, Tekken 4 y 5, etc (Coincidencia??) que grandes disgustos me acarrearon en las notas del Bachillerato…

A día de hoy sigo fiel a mi Playstaion, aunque ahora no juegue tanto, y sólo ahorro para los juegos que de verdad merecen la pena, porque sí, soy de ese 2% que no la tiene pirateada y le gusta que siga así. Me hubiera gustado seguir con la tradición de la Game Boy, pero el precio desorbitado de la Game Boy Advance Sp y sus juegos puede conmigo (ya que la Nintendo Ds no es una Game Boy. Que quede claro), aunque no descarto continuarla en un futuro. Ya empiezo ahorrar para la PS3, porque seguro que será una pasta, ya que, como tú, soy fiel a Sony por tantas horas de diversión que me ha proporcionado.

Al igual que tú los videojuegos son parte de mi vida.

PD: Iba a hacer lo mismo en mi espacio. Morirás.

#1 | Jorge Castro
8/04/2006 | 18:45

Si… que sería de nosotros sin los videojuegos…
Si no exitieran los videojuegos… ¿de dónde sacaríamos toda la originalidad que nos hace reir tanto y que nos prolonga la vida (o eso dicen)?
http://etk.scener.org/stuff/jesuslol/1139746661234.gif

#2 | soywiz
15/04/2006 | 12:12

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